El perro que sufrió mal de ojo.

Esta es una historia verdadera la cual me tocó presenciar y me gustaría compartirla con ustedes porque realmente es muy interesante.

Sucedió aproximadamente en el año 2005…

jardinero

En ese entonces teníamos un perro muy hiperactivo y juguetón llamado “Boby” quien era pequeño en tamaño y era un cruza entre un french puddle con otra raza que desconozco.

Una tarde estábamos mi madre, mis hermanos y yo en la estancia de mi casa, en tanto mi padre estaba afuera regando el jardín. En la estancia hay una gran ventana la cual va a dar al jardín por lo que podíamos observar como mi padre refrescaba a todas las plantas. De repente pudimos ver que un hombre se paró en la banqueta de nuestra casa y le dijo algo a mi papá a lo que este respondió y vimos que empezaron a tener una conversación.

Mi padre me habló y salí a donde se encontraba con el señor misterioso. Conmigo salio “Boby” quien le  empezó  a ladrar enérgicamente al extraño, por lo que decidí cargar al adorable perro. Después de eso mi papa y el señor se adentraron en nuestra casa por un pasillo lateral que va a dar a nuestro patio trasero.

Resulta que el hombre con quien platicaba mi padre era un jardinero quien había ofrecido sus servicios para quitar plagas de los arboles, en ese entonces en mi patio los dos nogales que aún tenemos padecían una plaga, por lo que mi papa decidió mostrarle los arboles al señor.

Mientras ambos hombres estaban en nuestro patio, yo regrese a la estancia y dejé a Boby que anduviera como siempre dentro de la casa. Minutos después salí de la estancia y me dirigía a otro lugar de la casa cuando de repente lo vi. Nuestro perro Boby se encontraba desvanecido con los ojos abiertos a un lado de las escaleras que daban al segundo piso, en ese momento yo pensé  lo peor.

Supuse que tal vez había caído desde lo alto y estaba ahí con los huesos rotos o que se yo. Inmediatamente avisé a los demás que estaban en la sala y todos empezamos a revisar que el perro no tuviera alguna herida, sangre o algo. Para nuestra sorpresa no vimos absolutamente nada, no se veía nada fuera de lo normal. Intentábamos levantarlo poniendo sus patitas como normalmente se para un perro, pero al momento de soltarlo nuestro Boby se desvanecía. Y así estuvimos tratando de reanimarlo pero no pudimos. Era un gran impacto para nosotros ver que un perro tan hiperactivo como Boby estuviera en estas condiciones de manera inexplicable de un momento a otro.

Decidimos llevarlo al veterinario pero antes le tenía que avisar a mi padre quien en ese momento estaba con aquel jardinero en nuestro patio. Al momento que salgo y le comento lo sucedido, el misterioso jardinero también escuchó todo a lo que exclamó: “No no lo lleven al veterinario, a ese perrito yo le hice ojo”. Inmediatamente todos tuvimos pensamientos y gestos de incredulidad a lo que ese hombre decía por lo que insistimos en que lo llevaríamos al veterinario. Sin embargo el jardinero levanto un poco la voz argumentando lo mismo, que el le había hecho “mal de ojo” a nuestra mascota y que se lo lleváramos que el lo podía curar.

Pensamos que no perdíamos nada en llevarle a Boby por lo cual accedimos. El perro seguía tan flácido, que parecía un trapo cuando lo trajimos cargando.  De repente el jardinero saca dentro de sus herramientas unas hierbas medio extrañas que parecían algo similar al “cilantro” las tomó con una mano, con la otra cargo a nuestro perro y recuerdo que empezó a acariciarlo, a frotarle las hierbas  y a decirle: “Ay! perrito yo a usted le hice ojo, pero ya pasó, ya pasó usted se va a poner muy bien, lo quieren mucho, yaa ya pasó perrito”. Y así como por durante un minuto, mientras todos los que estábamos ahí lo veíamos con incredulidad. De repente ya finalizado su “ritual” el jardinero dejó caer a Boby al suelo a lo cual todos nos quedamos boquiabiertos con lo que sucedió. Nuestro perro ya no se desvaneció, mas bien ahora empezó a mover la cola y a correr como loco por todo el patio como siempre lo hacía, su hiperactividad había vuelto. No supimos que decir a lo que solo le dimos las gracias al señor jardinero. El siguió argumentando que le había hecho “mal de ojo” a Boby.

Hemos tratado de buscarle una explicación lógica a lo que sucedió es tarde, pero no la hemos encontrado. Boby falleció hace algunos años, pero esta es una de las historias que nos hace recordarlo siempre.

Me encantaría que hicieran algún comentario sobre esta historia. O que la compartieran si es que les gustó.

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One thought on “El perro que sufrió mal de ojo.

  1. Inexplicable, pero muy interesante. Coincidencia, sugestión? No sé…
    Sucedió algo parecido con uno nuestro, Sultán, cuando era adolescente.
    Decían que había bebido de un charco de gasolina en la calle o no sé que cosas más. Lo cierto es que con la rápidez con que enfermó se curó.
    Mal de ojo o no? Hay cosas que la ciencia no puede explicar todavía.

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